
El viento sopla cada vez con más fuerza, y lo curioso es que sigue sin romper nada en mi habitación...sino que la llena poquito a poco más cada día...tanto que anoche se produjo una conversación, no os diré si es real o ficticia (entre Él y yo) eso os lo dejo averiguar a vosotros...
Él-¿Nunca te vas a cansar de verme?
Ella-No, nunca
Él-¿Por qué no?
Ella-Pues porque llevo unas cuantas horas seguidas mirándote y no me canso...Es más, me ocurre todo lo contrario, cada vez me gustas más.
Él-Debe de haber un virus, porque a mí me pasa lo mismo contigo...Cada día me gustas más, me gusta más hablar contigo,me gusta más verte, me encantas cada día un poquito más.
Ella-Y debe ser contagioso, ¿no?
Él-Si, altamente contagioso...
Ella-¿Y cómo se transmite el contagio?
Él-Pues no lo sé...
Ella-¡Ah, ya lo sé! Es por el viento...que se ha metido aún más por mi ventana, y lo ha traido desde el noroeste...
Él-Si nos vamos a poner malitos, igual es mejor no dejar entrar al viento cada día por nuestra ventana, ¿no?
Ella-Pero si es esa clase de enfermedad, yo prefiero contagiarme de eso, y no contagiarme por los miedos..
Él-¿Lo único que no quieres que entre por tu ventana son los miedos?
Ella-Sí, aunque dicho de otra manera, sólo quiero que entre el viento por mi ventana.
Él-Y...¿qué clase de medos son esos?
Ella-Pues...la distancia, las rayadas, las dudas...
Él-No permitas que esos miedos entren por la ventana cielo, deja que sólo entre el viento,¿vale?
Ella-Sí, eso es lo que quiero,porque si entrasen los miedos, sacarían al viento, y no quiero eso...
Él-Que no te hagan daño esos miedos. A lo mejor el viento aguanta dentro de la habitación aunque se asomen los miedos...No creo que un viento del Noroeste se vaya a ir por un poquito de miedo...(K)
Ella-Me alegra saber que no se iría el viento...
Él-Pues que no se te olvide cariño, que el viento no se iría para dejar que los miedos te hiciesen daño...
Ella-Ya..pero tampoco quiero que los miedos le hagan daño al viento...
Él-Pues deberíais hacer algo el viento y tú para que eso no ocurra...Tú deberías protegerlo a él de los miedos, y él debería protegerte a ti de los miedos...
Ella-¿Sabes que me encantas?.. Sí, eso haré, porque no quiero que nada ni nadie le haga daño al viento de mi habitación, ni que lo pase mal por nada.
Él- Estoy seguro que el viento hará lo mismo por protegerte a ti...Seguro que él no quiere por nada del mundo que nadie en tu habitación sufra...ni siquiera un poquito...no le pega eso al viento...
Ella-Pues si ves por ahí al viento, dile de mi parte que me alegro de haberle conocido y de saber que es una persona tan genial..
Él-Sí, si le veo se lo digo...pero si por algún motivo no lo viera, quédate tranquila, creo que eso el viento ya lo sabe...de hecho, sin ir más lejos, el otro día hablando, él me dijo lo mismo de ti, ¡qué casualidad!
Ella-Sí, ¡qué casualidad! últimamente no sé por qué, pero me gustan más las casualidades...como la casualidad de haberte conocido.
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